El Grand Palais Rosa abrió sus puertas para presentar por última vez la colección de nuestro querido Karl Lagerfield en medio de un pueblo alpino con chimeneas humeantes. Una ilustración en color carbón con la letra de Karl nos recordó que todo en algún momento de la vida tiene que terminar y está bien, pero el ritmo no se detendrá y la vida continuará. Justo antes de que comenzara el espectáculo, nos pidieron un minuto de silencio como gesto de respeto y honor a Karl.

Texto Demo

El espectáculo fue inaugurado por Cara Delevigne, una de las musas de Karl, y el tema del esquí se reconoció casi instantáneamente dejando de lado el diseño del set. Había gafas de esquí en forma de gafas de sol con su gran montura uni-lente y marco ancho blanco, alfileres para el cabello con forma de copo de nieve, suéteres nórdicos con motivos tejidos con la silueta tradicional y la clásica tela de pata de gallo de tweed que representan tan bien que la Casa de Chanel era el motor del colección.

Había detalles de corazón puro en cada aspecto como el bolso de la góndola de esquí que había empañado las gafas con el “Coco escrito con los dedos encima de un corazón y en los lados debajo del cuero y la cadena entrelazados, pequeños y meticulosos bastones de esquí”. O los pendientes en forma de corazón trazados con perlas y las horquillas infantiles para patines de hielo … se podía percibir un sentimiento muy familiar pero nostálgico entre la colección y la ausencia de Karl.

Un amigo cercano y embajador de Chanel Penélope Cruz cerró la pista en un homenaje secreto de conjunto blanco y rosa blanca en la mano a las instrucciones de Karl: mostrando un ramo de rosas blancas y eliminando todos los artículos de la exhibición después de su muerte.

Las musas de Lagerfeld lideraron la caminata de cierre de Chanel con Cara Delevigne, Mica Argañaraz y Cat McNeil, quienes no pudieron aguantarlo por un tiempo antes de llorar junto con Mariacarla Boscono, mientras que los Héroes de David Bowie tocaron en el fondo, la misma pista que cerró a Fendi Karl última colección ‘t Milan. Los colaboradores y trabajadores cercanos a Karl no solo perdieron a un aliado sino a una persona que creyó en ellos y los hizo sentir como si pertenecieran, al final del día perdieron más que nada un amigo.

Cuando terminó el espectáculo, la gente permaneció en su asiento esperando al menos 10 minutos un último momento de “salir con una explosión”, pero no fue así, solo el murmullo y la expectativa de un momento que nunca llegó y que tal vez fue mejor asi.

Karl era pasado y presente y esta colección fue definitivamente la línea que marca la apertura a una nueva era, por el momento solo podemos esperar y desear lo mejor a Virginie Viard y al equipo de Chanel.

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