La atención permite vivir con mayor conciencia y el movimiento nos puede ayudar a entrenar esa capacidad. Todos podemos encontrar en el movimiento la quietud mental necesaria para vivir con serenidad.

Cuando hablamos de meditar, inmediatamente pensamos en alguien sentado  en posición de loto en silencio y pronunciando un largo “ommm” con los ojos cerrados. Pero no tiene por qué ser necesariamente así. Existen muchas maneras de alcanzar un estado de atención. “Si permaneces consciente, todo lo que hagas será meditación”, decía el budsita Osho. El budismo enseña que parte de la insatisfacción de la vida nace porque nos hemos acostumbrado tanto al mundo que dejamos de percibir su belleza. La herramienta que lo contrarresta es la atención consciente.

Desde siempre para la humanidad, lo sagrado se encontró con el movimiento. Ya sea en las peregrinaciones en las que hay que realizar un largo recorrido para acceder a la divinidad, o en las danzas tribales, en las que el baile conjunto y coordinado conduce a la persona a un estado de trance que lo lleva a otros niveles de conciencia. Sabiendo que se puede meditar en movimiento y en diversas circunstancias, creo que es necesario mencionar que meditar no es una técnica, es un estado en el que simplemente se es, sin juzgar, y en el que uno no se identifica con lo que hace, con lo que siente o con lo que piensa. Es un estado de mayor conciencia que propicia la sensación de estar en contacto con lo esencial.

Existen muchos tipos de meditaciones dinámicas, en todas ellas se va al encuentro del espacio interior a través del movimiento. En principio, se alcanza una conciencia interna comenzando por lo mental, luego emocional y finalmente física. Para lograrlo hay que mantener una atención plena, poner atención a nuestra respiración y la intención en lo que estamos haciendo sin importar si esa acción es correr maratones, hacer surf o practicar cualquier tipo de deporte. Incluso la misma experiencia puede lograrse haciendo yoga, pintando mandalas, bailando o simplemente cocinando con pasión.

Las buenas noticias son que encontrar ese estado de plenitud está al alcance de todos, tanto de deportistas de alto rendimiento como a los aficionados, a los entrepreneurs, a las mamás, a los fotógrafos y artistas, empresarios… Salir a caminar de manera consciente, respirando con atención plena, abre la mente a nuevos espacios y permite que surjan de manera natural momentos de meditación instantánea. Esos momentos de tranquilidad y paz interior nos dan sentido de bienestar que nos ayudan en nuestra vida cotidiana y nos brindan muchos beneficios como la autoaceptación, la autoconfianza, el pensamiento positivo y la mejora en el rendimiento físico, emocional y mental.

XO

Sira

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