Una nueva semana comienza, lo que significa que es el cuarto día de New York Fashion Week. Hoy conocimos la nueva colección de Wes Gordon para Carolina Herrera y puedo decir que estoy enamorada. 

Carolina Herrera es una de las marcas que se ha distinguido por su elegancia y estética tan arraigada en el universo del Upper East Side de Nueva York. Al ver cada una de sus colecciones vemos reflejada la opulencia de Madison Avenue, el Metropolitan Club, Central Park, el Plaza Hotel y Grand Central. Sí, tanto la mujer Carolina Herrera, como la maison de modas, llevan a la Gran Manzana en su corazón y ADN. Desde que lanzó su marca homónima en 1981 Carolina ha estado definiendo el concepto del estilo atemporal. 

Fue después de la colección de Fall 2018 que Carolina Herrera decidió pasar la batuta de Director Creativo a Wes Gordon, quién desde entonces ha sido el responsable de continuar el increíble legado de la firma. Bajo la visión de Wes Gordon hemos visto transportado todo el ADN de Carolina Herrera hacia un mundo de sofisticación moderna y al mismo tiempo elegancia natural. El diseñador oriundo de Chicago, Illinois nos ha presentado colecciones con un espíritu alegre, llenas de color y una pasión por la vida. Los diseños de la firma se han convertido en sinónimo de celebración, lujo y exclusividad. 

Pero esta firma va más allá de la elegancia y el lujo, Carolina Herrera es una marca que está llena de romanticismo, elementos como estampados florales, corazones, tonalidades rosadas y rojizas, todos símbolos del amor, pero al mismo tiempo parte del lenguaje de la Casa Herrera. Por esta razón no es de extrañarse que su colección Fall 22 se presentará en el marco de la celebración del Día de San Valentín. Para esta colección Wes Gordon visualizo un lienzo en blanco, como su pasarela, en la que cada uno de los looks eran pinceladas de color que iban desde el rojo hasta el lila y azul marino, vimos una gran variedad del espectro cromático como amarillo canario, malva, baby blue y rosa pálido. Delicadas siluetas de satén adornadas con paillettes, volantes, moños y pedrería. Una sinfonía en donde las notas musicales eran hermosas prendas de vestir llenas de elegancia moderna.

La colección estuvo conformada por clásicos de la firma, como el icónico look popularizado por la diseñadora venezolana de maxi falda de satén con camisa blanca (tercer atuendo que caminó por la pasarela). También encontramos los icónicos moños en diferentes presentaciones, desde moños de lentejuelas negras bordados sobre vestidos blancos hasta moños en tamaños XL adornando el hombro derecho de un vestido de satén en tonalidad rosa palo. El corazón se hizo presente en la forma de escotes, como en el jumpsuit en tono negro con destellos gracias a los cristales bordados. El rojo Carolina Herrera transmuto en hermosas piezas, como el mini vestido de tul que recordaba a la frágil pero bella amapola o el vestido strapless en corte sirena con escote corazón. Cada atuendo posee un elemento sorpresa, ese wow factor que tanto buscamos en la vida, como el vestido lencero con ribete de holán en tono baby blue. Me encanta los pequeños acentos de color a prendas clásicas, como las mangas globo en tono azul cielo a los sacos de un traje clásico en color negro, o los looks con estampados florales que presentó.

Entre los outfits que más llamaron mi atención encontramos el mono negro con transparencias en el bustier combinado con un collar chunky en metal dorado con cristales y pendientes XL, un atuendo lleno de sensualidad refinada. Me enamore del vestido en satén amarillo canario con volante en el pecho y maxi cola. Mientras que el mini vestido con escote de corazón strapless y cola XL de tul en tonalidad rosa claro era sencillamente divino. Cada atuendo de la pasarela poseía ese estilo ladylike tan singular de Carolina Herrera.

La colección Fall 22 que Wes Gordon creó para Carolina Herrera es una continuación de la historia que ha venido hilando en los últimos años. Una que nos cuenta sobre la exquisitez y riqueza, nos habla de modernidad y legado, estamos viendo una era de esplendor y felicidad en la firma. Carolina Herrera continúa deleitándonos con sus colecciones, donde las nuevas generaciones están encontrando su voz, pero al mismo tiempo aquellas que han conocido la firma desde sus inicios – hace más de 40 años – continúan sintiéndose escuchadas.

No hay nada más que disfrute como un runway show de Carolina Herrera, sencillamente cada uno de sus desfiles están llenos de una belleza etérea que nos enamora. En esta ocasión, desde la locación, el setting y los diseños, se pudo apreciar una sutil exuberancia, pero sin ser estridente. Cada uno de los atuendos que desfilaron por la pasarela eran testamento de la sofisticación que tanto amamos de la firma.

XO

Sira

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