Los ejercicios de meditación para niños se convierten en herramientas infalibles para la prevención del estrés infantil al tiempo que les ayudan a desconectar, relajarse y prepararse para noches de sueño tranquilo. 

Siempre he tratado de implementar el hábito de la meditación como algo esencial en mi vida diaria. Creo que es una gran herramienta holística que todos debemos conocer y, si somos mamás, inculcarla en nuestros hijos. ¿Sabías que la meditación trae muchos beneficios también para ellos? Te preguntarás cómo puedes iniciar este cambio en sus días y  lograr que paren de ser torbellinos para lograr la contemplación.  

Practicar meditación es una herramienta poderosísima que ayudará a tu hijo a sentirse bien interna y externamente. La meditación para niños tiene los siguientes beneficios: aumenta la concentración, ayuda a dormir mejor, apoya a controlar pensamientos, permite reconocer y manejar las emociones (punto súper importante, ya que a los niños se les dificulta identificar y expresar sus emociones), construye al tiempo que mejora su autoestima, favorece el control del estrés (escolar, familiar, social…). 

Los ejercicios de meditación a la hora de dormir son muy útiles para calmar el sistema nervioso y bajar los niveles de cortisol producidos a causa del estrés. Un niño puede meditar durante la cantidad de minutos equivalentes a su edad. Sin embargo, si la meditación hace que tu hijo se relaje, puede alargarse y facilitar la transición al sueño. Para conseguirlo, intenta facilitar un ambiente tranquilo y pacífico en el cuarto de tu hijos, con luz tenue, música suave y algo de aromaterapia. Tus pequeños aprenderán a relajar la mente y el cuerpo, resultando convertirse en una práctica cotidiana que apoye su descanso. 

Si a tu hijo le gusta estar en movimiento, el yoga es una gran manera de comenzar a aprender los conceptos básicos de la meditación. Más allá de ser una manera de ejercitarnos, la verdadera raíz de esta práctica es con fines de acallar nuestra mente. La mayoría de las clases de yoga para niños incluyen tiempo para relajarse y meditar. 

Otro método de enseñanza es la respiración profunda, siendo la acción misma de respirar algo natural para los seres vivos, es una de las maneras más efectivas de auto-regularnos. Cuando nuestros hijos se ponen nerviosos, ansiosos o estresados, la respiración profunda ayuda en gran medida a recuperar el equilibrio perdido. Es importante que al enseñar la técnica, les recordemos que la deben de aplicar en momentos difíciles del día. Pon el ejemplo y concéntrate en tu propia respiración, menciona las partes del cuerpo en las que puedes sentirla: nariz, garganta, pecho, estómago. Pídelo que ahora te imiten y te cuenten que sienten mientras respiran. Inhalar durante tres segundos, contener la respiración otros tres y exhalar repitiendo los tres segundos, para luego repetir el ejercicio. Verás que con el tiempo las secuencias serán cada vez más largas y las respiraciones más profundas. Esta técnica es infalible para niños – y adultos- que no pueden conciliar el sueño. No importa que se distraigan, siempre se puede volver a guardar concentración y respirar, de nuevo, a conciencia. 

Otro buen método son implementar los mantras durante la meditación con los niños.  Repetir la misma oración que juntos hayan elegido le ayudará a sentirse seguro y lograr ese estado de equilibrio. Puedes ajustar las palabras para que sea fácil de recordar así como de decir; haz que la repitan con los ojos cerrados. Te dejo algunos ejemplos de mantras que te pueden funcionar: 

  • Me encanta mi vida y la vida me sonríe.
  • Siempre soy amado y el amor me llega fácilmente.
  • Mi corazón está lleno de amor y me amo más que a nada.
  • Lo que no me conviene lo dejo ir.
  • Estoy agradecido por…
  • El mundo es un lugar seguro y mi hogar, más.
  • Tengo todo lo que necesito y aprendo a cuidarme bien.
  • Mi cuerpo es sano y mi mente fuerte.

XO

Sira

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