Antes del amanecer, las flores de jazmín deben ser recogidas, para así evitar que los rayos del sol quemen sus pétalos, llevándose con ellos su aroma afrutado y cálido. Durante meses, las recolectoras recogen el jazmín desde las seis hasta las once de la mañana, y para preservar los cinco pétalos, las flores son tomadas de una manera muy especial: girando la mano a un cuarto de vuelta y separando el jazmín de su tallo con un gesto firme, pero a la vez delicado.

Este proceso se lleva a cabo en Grasse, en el sur de Francia que se ubica entre mar y montañas y que, con su clima particular, contribuye a darle al jazmín aquel perfume tan particular, tan único, que se puede percibir en J’Adore.

Durante la Semana de la Moda de París, tuve la oportunidad de visitar los campos de flores de Dior y vivir, de primera mano, la experiencia de las recolectoras de jazmín: sentí la delicadeza de los pétalos entre mis dedos, su aroma flotando en el aire salitre de Grasse, donde, por cierto, Christian Dior adquirió su última propiedad, el Castillo de La Colle Noire, donde él decía, se sentía tanto diseñador como perfumista; Grasse se volvió su pequeño rincón lejos de la ajetreada vida parisina, y tuve la oportunidad de aprender el porqué deseaba llamar a esta tierra su verdadero hogar.

A través de esta experiencia, además, pude conocer los talleres en los que Dior crea sus perfumes, donde aprendí que para poder obtener un kilo de absoluto de jazmín, se necesitan entre 600 y 700 kilos de jazmín de Grasse, y cada perfume contiene solo unos cuantos mililitros del concentrado de la flor y dichos cultivos tienen exclusividad con Dior lo cual los hace únicos.

Otro detalle en particular que me dejo facinada es que promuevan que todas las cosechas se hagan de manera orgánica y eco sustentable, ya que para ellos es de suma importancia contribuir al cuidado del medio ambiente.

Caminando entre las flores, la tierra y bajo el sol, pensando en cuán largo y detallado es el proceso para realizar un perfume, como J’Ador o cualquier otro de la casa de moda francesa, noto cuánto amor y dedicación hay detrás de cada pequeño frasco de fragancia

La perfumería, sin duda, es también un arte.

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