En un difusor, la bañera, o las palmas de tus manos, los aceites esenciales son un gran medio para recuperar el equilibrio y tener un momento de reset.

Es bien sabido que el olfato impacta directamente en los estados de ánimo, cierto aroma puede desencadenar sentimientos reconfortantes y llevarnos a un estado de equilibrio. Esto se debe a que, a medida que los aromas se mueven por la nariz, activan nuestro sistema olfativo y estimulan las áreas del cerebro que procesan los sentimientos, las emociones y los recuerdos, como la amígdala y el hipocampo (encargado de la memoria). En este post me gustaría hablar de los aceites esenciales y cómo funcionan para poder activar estos sentimientos y emociones para poder modificar los estados de ánimo. Existen diversas maneras de aplicarlos, la más común es con el difusor, en tus cremas o frotando en la palma de tus manos para luego oleras. También se pueden hacer masajes con ellos y ponerlos en puntos específicos del cuerpo como pies, pecho y cuello.

Los tres estados generales que podemos alcanzar a través de los aromas son: energizante, calmante y equilibrado, obviamente con mucha variabilidad intermedia. Por ejemplo, los aceites cítricos y de menta se usan principalmente para ayudar a crear un estado de ánimo reparador. Tan solo basta un poco de olor de naranja con menta para animar nuestra mente y cuerpo. 

Para un boost de energía nada como el aceite de toronja que con su aroma fresco eleva la energía de todas las habitaciones y personas. Además, está comprobado que también tiene propiedades antioxidantes que benefician al organismo. Con agregar 10 gotas al difusor basta para empezar a experimentar todos sus beneficios. Otra forma de usarlo es ponerle unas dos gotitas a tu exfoliante favorito para darle un plus a tu rutina de skincare. Si estás en búsqueda de energetizarte nada como el aceite de bergamota que reduce la ansiedad y nos ayuda a enfocarnos en nuestras tareas. Otro aceite que me encanta para concentrarme es el de menta que activa nuestra memoria y nos ayuda a funcionar más claro. 

La lavanda puede llevar a la mente y el cuerpo a un estado más tranquilo y promover una mejor calidad del sueño. Mientras que el eucalipto también es aliado para calmarnos y se usa muchísimo en los spas debido a eso. Otro aceite esencial que me encanta es el del ylang-ylang que gracias a su aroma floral aumenta la sensación de bienestar y calma. Estos aromas nos conectan con la naturaleza y son factores clave para lograr aterrizar y descomprimir. 

Por otro lado, los aceites esenciales terrosos tienen el efecto de ayudarnos a sentirnos centrados y rejuvenecidos al mismo tiempo. Los aromas amaderados nos llevan a un estado de ánimo tranquilo y alejarnos del caos de la vida diaria. El aroma fresco del aceite de abeto brinda una dosis reparadora de naturaleza en cualquier momento del día, mientras que el aceite de romero nos pone en equilibrio debido a todos sus beneficios terapéuticos. 

XO

Sira

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