La firma famosa por su espíritu pionero y cosmopolita, que aporta autoafirmación y estilo naturalmente sexy, nos presenta una colección que confirma por qué es el uniforme favorito de las francesas.

Siguiendo con la Semana de la Moda en París, ahora le tocó a una de las diseñadoras que mejor entiende la estética effortless chic que le gusta a las francesas : Isabel Marant. Con su marca homónima, Marant  piensa en el flow parisino. Habiendo fundado su firma en el ’94, instantáneamente se hizo famosa por su espíritu pionero y cosmopolita que aporta autoafirmación y estilo naturalmente sexy. Para ello, desde su lanzamiento, se ha probado -personalmente- cada prenda antes de que salga a la pasarela para asegurarse de que todo funcione, cómo debe ser, en la vida cotidiana de una mujer real.

Para esta nueva colección pudimos ver piezas a la más pura estética de Marant, haciendo lo mejor que sabe hacer. Botas infinitas -en tonos neutros y otras, metálicas- que subían por las piernas de las modelos que desfilaron mini vestidos ajustados al cuerpo. Estos últimos,estaban fabricados en materiales diversos como lanas, mohair y punto de algodón. De la ultra sexy pasaba a looks urbanos presentados en capas y mostrando la inspiración encontrada en la vida al aire libre: parkas oversized, teddy bear coats, rompevientos de gran tamaño se deslizaban sobre sobre cálidas prendas de punto.

Una colección pensada para los climas fríos pero que no quieren sacrificar estilo ni comodidad, en la cual se vieron exaltadas piezas como los pantalones baggy, los abrigos y sweaters oversized, pero también la prendas denim y unos overalls de cuero que arrebataron todas las miradas. Para contrarrestar, también se incluyeron piezas destinadas para una salida de noche, como bodies de terciopelo, otro con encajes y transparencias,  y uno más -que cerró el desfile- formado por una malla metálica de cristales strass. También un look favorito fue un jumpsuit strapless con escote pronunciado, todo bordado con lentejuelas negras. 

La paleta tonal fue bastante sobria: camel, guinda, azul cobalto, beige, gris y el negro  básico. Hubo algunas piezas en fucsia, naranja otoñal y mostaza que avivaron la paleta del desfile, así como destellos metálicos otorgados por las lentejuelas  y el strass en algunas piezas. Los accesorios fueron discretos, algunas crossbody bags, y por supuesto, las antes mencionadas botas que ya son sello distintivo de la casa. Una colección que nos comprueba por qué Isabel Marant es la diseñadora más querida de la escena parisina. 

XO

Sira

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