Últimamente he pensado en el cambio, like, a lot. Y con justificación: hace poco di un big step y abrí mi propio e-commerce de ropa pre-loved (Dream Closet, aquí te lo dejo por si todavía no lo conoces), además de que The Walk, el blog que fundé con Ale (mi hermano) hace ya varios, muchos años, y que evolucionó a revista digital, ha vuelto a dar un giro de 180 grados (aunque maybe todavía no puedo contarles mucho sobre esto, así que mantengámoslo como un secreto, hush-hush). ¿Tú qué transformaciones has pasado recientemente?
Con estos cambios y lo que conllevan, quizá llegué a sentirme un poco abrumada, pero también súper excited, porque, con cada nuevo proyecto, llegan un montón de posibilidades. So, ya teniendo la mente dando saltos en estas ideas y dentro de este mood, quise enfocarme en hacer algo con esa energía: armar un outfit. Y, yo sé, quizá suene un poquitín silly, pero, como siempre he dicho: la ropa es una excelente herramienta para mostrar cómo te sientes y reflejar cómo va tu vida.



Y así, me puse manos a la obra y revisé mi clóset, preguntándome qué era lo que mejor podía representar el cambio: ¿lentejuelas? ¿Algo tornasol? ¿Una silueta reinterpretada? Ninguna de estas ideas sonaba mal, sin embargo, el resultado fue un ligeramente más inesperado: reptiles.
Stop! Antes de que pienses que qué rayos estaba pasando por mi mente, déjame explicarme: cambio de piel. Los reptiles suelen mudar de piel constantemente, transformándose, cambiando. Y como hice mi tarea, descubrí también que los reptiles jóvenes lo hacen más que los adultos. It makes sense, ¿no? Es como con los humanos. Cuando estamos creciendo y nos definimos, no sabemos bien qué elegir y cómo hacerlo, y tomamos decisiones que más adelante ya no queremos, así que vamos por un camino distinto; pero, conforme pasan los años, comenzamos a hacer otro tipo de elecciones, más pensadas, que se sienten más definitivas y… ¡Me estoy yendo por otro lado! Sí. My point is, cambios, cambios representados a través de la ropa. Así que, tomé un vestido con patrón de piel de cocodrilo de Alex Perry (casually, es pegado, así que se siente como una segunda piel), y, siendo azul, decidí continuar agregándole accesorios del mismo color: unos zapatos Amina y una handbag Bottega. ¿Por qué? Porque el azul es una tonalidad que, usualmente, asociamos con la tristeza (por eso el blue Monday o la expresión feeling blue), pero también es un color tranquilo y armónico, súper ideal para acompañarnos en tiempos de evolución.
¿Qué te parece mi outfit de transformación?






























